Voyerismo y mediocridad

communication-1472636_1280

Vivimos en un país donde importa más discutir sobre la forma que el contenido de los mensajes. No da tiempo a que se digieran las informaciones antes de formar una opinión sólida sobre lo que nos cuentan. Aquí lo que importa es quién grita más alto (en forma de retuiteos o me gustas), no los argumentos que se utilizan. Y si no estás de acuerdo con una opinión limítate a gritar más fuerte, no a exponer tus argumentos. Y si eso no funciona, siempre quedará el “no entienden nada” y eliminar o bloquear a esa persona de ese lugar que nos han hecho creer que es nuestra finca particular en la red y que en realidad no es más que humo.

Nos alimentamos de la falsa percepción que nos venden de estar más acompañados que nunca, más “compartidos”, más expuestos (a veces demasiado). Esa falsa sensación de compañía que nos venden y que resulta tan peligrosa y tan dañina para nuestras relaciones reales. Hoy parece que lo importante es compartir el gusto por un videojuego o crear un perfil en una red social para alimentar el voyerismo. Mientras nos partimos la cara en la red, la filosofía desaparece de las aulas, lo sensato se esfuma y el sentido común llora su ausencia. Hemos dejado de cuestionarnos las cosas. De observar lo que nos rodea.

Y luego nos extrañamos de que la corrupción dé votos. De que la mediocridad campe a sus anchas e incluso trepe hasta las más altas cotas de la sociedad. A veces en forma de libro supuestamente escrito por el famoso o famosa de turno y otras en forma de presidente de una gran compañía o incluso de un país.

Categorías:Uncategorized

Los (y las) que pasaban por allí

domino-665547_1280

España sufre una epidemia curiosa, pero muy peligrosa. Normalmente viene acompañada por el síndrome yo pasaba por allí.

Se trata de la amnesia generalizada. Comienza cuando una persona cercana (familiar, subordinado o compañero de trabajo o partido) es acusada de uno o varios delitos. Los síntomas son claros; nadie recuerda nada, nadie vio nada y nadie sabe nada. Aunque esté suficientemente acreditado que esa persona estaba en el lugar donde se cometieron los delitos no importa, dirá que no recuerda haber tenido ninguna relación con esa persona a la que usted se refiere, o negará haber presenciado o haber tenido conocimiento de cualquier tipo de irregularidad o delito.

Los que sufren esta epidemia son denominados los (y las) que pasaban por allí. Al parecer, estas personas creen que ostentar cargos con una gran responsabilidad o incluso el hecho de compartir lazos familiares con aquellos que ahora tienen que sentarse en el banquillo de los acusados no significa nada. Ellos (y ellas) estaban ocupados con otros asuntos o simplemente pasaban por allí (con suerte de lunes a viernes).

Un rasgo común de los (y las) que pasaban por allí es que nunca vieron nada y nunca oyeron nada irregular aunque existan pruebas de que así fue y de que estas personas ven y oyen perfectamente.

A algunos les da por esconderse en sus casas, a otros por rasgarse las vestiduras ante las cámaras de televisión (viva el show time), a otros les da por formatear cuarenta y tantas veces su disco duro, y otros, en menor medida, dimiten o son destituidos de sus cargos. Actos que no tienen por qué significar que esas personas ya no sufren de amnesia generalizada y mucho menos del yo pasaba por allí.

Categorías:Uncategorized

Qué fácil es

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la entrevista con la periodista Gloria Lomana, en Antena 3. EFE/Alberto Martín

Qué fácil resulta decir las cosas cuando el marco es propicio. Cuando lo tienes todo a tu favor y sabes que nadie va a discutir tus argumentos ni a exigirte explicaciones. Qué fácil es explayarte y contar tu verdad cuando no tienes a nadie enfrente que rebata tus ideas. Qué fácil es, ¿verdad, presidente?

Mariano Rajoy acudió este jueves a una entrevista en una televisión privada que forma parte de un conglomerado mediático obsequiado con una licencia de TDT por parte del Gobierno de España. El presidente aprovechó ese escenario tan propicio para contarnos lo que él quería contarnos y cómo quería contarlo. Entre otras cosas, Rajoy aprovechó para anunciar oficialmente (sí, oficialmente) que las elecciones generales ya tienen fecha. El 20 de diciembre. Es la primera vez que un presidente del Gobierno elige un plató de televisión para anunciar la fecha de unas elecciones generales. Puestos a innovar podría haber escogido el 28 de diciembre.

Todo apunta a que tendremos unas Navidades moviditas políticamente hablando. Tras un año convulso en muchos sentidos terminaremos 2015 con un Gobierno en funciones y rumores de pacto. Lo que es seguro es que las cenas de Nochebuena prometen. La resaca tras la visita a las urnas y el resultado de los comicios serán los temas estrella de la mesa. Que si el chico guapo que habla como Obama, que si el chico de la coleta que vive en un piso tan normalito o mira tú el Rajoy quién lo iba a decir.

Si se cumplen las previsiones el pastel de marisco electoral estará más repartido que otros años y el 24 de diciembre no sabremos quién se llevará el trozo más grande aunque todos afirmen que resultaron ganadores. Los decepcionados con el resultado se limitarán a comer turrón duro y peladillas. Los esperanzados, turrón blando y polvorones. Y los más optimistas arrasarán con todo lo que encuentren sobre la mesa.

Lo que está claro es que tu cuñado ya sabía lo que iba a pasar y te lo explicará con todo lujo de detalles, y como Rajoy desde una televisión de plasma pensará: ¡Con lo fácil que es todo, no sé por qué no lo quieren entender!

Categorías:Uncategorized

Un viaje de faltas de respeto

dominican-republic-780382_1280

Suele decirse que a lo bueno se acostumbra uno pronto. Si sueles ser agasajado habitualmente es normal que al cabo de un tiempo exijas que ese trato de favor continúe. Aunque sea obvio que esas prebendas no caigan del cielo y quien las ofrece quiera algo a cambio. Cuando se ostenta un cargo con poder esa práctica es bastante habitual. A lo que no estamos acostumbrados los ciudadanos es a que ese cargo de poder sea correspondido con un cierto grado de responsabilidad que debería ser intrínseca al cargo ocupado. A mayor poder, más responsabilidad. En teoría. Aunque más bien suele suceder lo contrario. Cuanto más poder tenga el cargo en cuestión mayores burradas veremos.

Los más livianos, pero no menos insultantes, son los deslices dialécticos. Como le ocurrió a Rita Martín, cuando ostentaba el cargo de consejera de Turismo del Gobierno de Canarias al confundir la Casa de los Sall con un Spa que ofrecía terapias a base de cloruro de sodio, compuesto comúnmente conocido como sal. O la anterior consejera de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda, Inés Rojas, quien aseguró haberse puesto en contacto con el Doctor Chil, fallecido en 1901.

Desgraciadamente no todas las faltas de respeto hacia la ciudadanía son ignorancias en el discurso. Las realmente graves son las que no se muestran abiertamente delante las cámaras, menos en el caso del diputado Miguel Cabrera Pérez-Camacho, que entre otras lindezas con las que nos ha deleitado a lo largo de los años, le recitó un poema de dudoso gusto a Francisca Luengo durante el debate de la nacionalidad de hace unos años. ¿Adivinan qué rima con moño? Pues así terminaba esa obra de arte del diputado popular.

Pero volviendo a las faltas de respeto a la ciudadanía. Como decía, las más hirientes son las que se cometen o pretenden cometerse a escondidas. A todos nos vienen a la cabeza múltiples ejemplos que hemos leído, visto o escuchado en los medios de comunicación durante los últimos años. Lo realmente grave del asunto es la impunidad con la que creen que cuentan algunos. Ejemplos tenemos a puñados en Canarias. Una alcaldesa que “no lee todo lo que firma”, un exalcalde que “no se enteró” de que su Ayuntamiento había hecho un desembolso de 52 millones en una operación de compraventa de una playa. Etcétera. Pero la guinda del pastel se la lleva el que ocupa uno de los cargos con más peso del panorama nacional, el ministro de Industria, Energía y Turismo del Gobierno de España. José Manuel Soria nos tiene acostumbrados a este último tipo de faltas de respeto, las peores, y viendo en los últimos días varias tertulias televisivas queda demostrado que poco o nada saben de sus quehaceres en la Península.

La última ha sido su estancia en un hotel de la República Dominicana “invitado por la propiedad”. Algo que el ministerio de Industria, Energía y Turismo niega durante dos folios (¡Dos!) de nota de prensa. Lo realmente insultante de este asunto es que parece darle igual. Debe estar convencido de que un halo de impunidad le sigue a todas partes y que no importa lo dudosamente éticos que sean sus comportamientos mientras ese escudo imaginario siga protegiéndole. Eso, o que cree que todos somos idiotas. Escojan ustedes. Yo me quedo con la segunda opción.

Categorías:Uncategorized Etiquetas: ,

Discuta, señor Clavijo

Fernando-Clavijo-presidente-Gobierno-Canarias_EDIIMA20150707_0793_4

No se puede hacer política sin discutir. No es necesario faltar al respeto a nadie, ni siquiera alzar la voz. Pero es imposible presidir nada, ni una comunidad de vecinos, si no se discuten las cosas.

El recién elegido presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, dejó claro desde aquel debate de candidatos que emitió RTVC, que “él no había ido ahí a discutir”. Una postura, si me lo permiten, cuanto menos curiosa para acudir a un debate. Los ánimos están muy crispados desde hace unos años en la calle y en la cámara parlamentaria, donde se ha instalado el “y tú más” en lugar de los argumentos. Por ello, se hace necesario y urgente que sus señorías expongan argumentos y no rabietas o rencillas personales, pero aún más importante es que el presidente canario no se limite a hacer discursos vacíos de contenido y sonreír a la oposición cuando ésta (a veces con más razón, otras con menos) le tira los muebles a la cabeza por la gestión que ha llevado a cabo el partido al que pertenece Clavijo durante las décadas que lleva gobernando Canarias.

Discuta, señor Clavijo. Hágalo desde la razón y con argumentos, pero discuta. Eso sí. Haga el favor y no deje que continúen con los pleitos de patio de colegio a los que nos tienen acostumbrados. Dejen el “y tú más” a un lado y hagan política. Discuta, señor Clavijo. Le irá mejor.

Categorías:Uncategorized

Palabras oxidadas: Basura

rusty_chain.jpg

De un tiempo para acá siento molestias. Estoy incómoda y hasta hace unos días no sabía muy bien por qué. He descubierto que tengo en mi interior una enorme bola de palabras (oxidadas ya) por falta de escritura. Desde que conozco el origen de mi aflicción no hago mas que pensar en quitarle las telarañas al blog e ir desenmarañando esa gran bola de palabras oxidadas que se acumulan en la punta de mis dedos provocando un tapón y causando esas dichosas molestias.

El problema surge cuando me siento delante del ordenador y pienso en algún tema sobre el que ir depositando esas palabras oxidadas para dar paso a unas nuevas. No es fácil escribir sobre un mundo tan lleno de basura y de tiranía. Me resulta complejo encontrar un tema amable o sobre el que sea agradable escribir. La basura lo inunda todo.

Vivimos rodeados de basura. No solo de sobras y despojos que tiramos al cubo de basura de casa y posteriormente al contenedor. Existen múltiples tipos de basura.

La cascada de comentarios ofensivos en las redes sociales de seguidores de un programa de televisión indignados porque la cadena había decidido suspender o posponer dicho espacio televisivo para ofrecer a los telespectadores la última hora del accidente de Germanwings. Eso es basura.

Que desahucien a una familia con varias personas que sufren problemas de salud por una deuda de 114 euros. Eso es basura.

El parche sanitario electoralista ofrecido por el Gobierno de España a los inmigrantes sin papeles. Eso es basura.

Que los ladrones de guante blanco y tarjetas negras salgan impunes tras cometer delitos. Eso también es basura.

El recorte crónico de derechos de todo tipo que lleva a cabo el Gobierno y que nos recuerda que todo tiempo pasado no fue mejor. Eso es basura.

Que los trabajadores técnicos de una de las compañías telefónicas más grandes del país se vean obligados a realizar una huelga indefinida para denunciar su lamentable situación laboral. Eso también es basura.

Ejemplos como estos hay muchos, y todos son basura. Y por más que se hable de ello en tertulias llenas de todólogos que se gritan entre ellos entre pausas publicitarias, o que todo el mundo ya tenga una opinión formada y publicada en la red media hora después de que ocurran tragedias sin conocer el contexto en el que suceden, eso no hará desaparecer esa basura.

Habrá que buscar un lugar donde tirar esa tonelada de basura y en cómo reciclarla para convertirla en algo bueno.

Dicho esto, aunque me siento mejor porque la maraña de palabras ha disminuido de tamaño, noto que todavía me quedan palabras oxidadas por escribir.

Categorías:Uncategorized

Carrera de galgos

diciembre 29, 2014 1 comentario

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El panorama político y la cercanía de las elecciones marcaron el discurso de fin de año del presidente Mariano Rajoy.

Como en una carrera de galgos, al abrirse las puertas Rajoy se lanzó con decisión a por la liebre artificial para tratar de convencer a todo aquel que le escuchara de que en España las cosas marchan mejor que hace un año. Lo que ignora el presidente es que la liebre artificial que no ha logrado alcanzar, al menos de momento, es la ansiada recuperación económica.

En un país con un vergonzoso número de desempleados, donde los ciudadanos han visto amenazados parte de sus derechos fundamentales y donde, como suele ocurrir en épocas de recesión económica, los ricos son cada vez más ricos y los pobres se hunden en la ciénaga de su miseria, el presidente se cuelga la medalla de la recuperación económica. En un discurso, como viene siendo habitual, disfrazado de cifras macroeconómicas que los ciudadanos de a pie, por mucho que nos pongamos de puntillas, no logramos rozar con las yemas de los dedos, Rajoy se agarró más que nunca al bipartidismo. Casi a modo de súplica, el presidente insistió en que en el PP están los buenos, que el PSOE no es malo del todo, pero que cualquier otra opción destruiría todo lo que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir en las últimas décadas.

Todo apunta a que el panorama político ha dejado de ser blanco o negro. La política ha pasado de ¿A quién quieres más, a mamá o a papá? a ser un juego de tres. Bien es sabido que los tríos casi siempre decepcionan. Demasiadas tentaciones para tan pocas manos.

Esas parecen ser las únicas preocupaciones del presidente. Marear a los ciudadanos con cifras estratosféricas que nunca llegan a sus bolsillos y conservar, cueste lo que cueste, el bipartidismo.

Pero no voy a quejarme. Porque no me dejan. Esperaremos a la siguiente carrera de galgos. Hagan sus apuestas.